Camera Obrera

2009
The Mexican photographer Héctor García has a long and varied career that spans more than half a century of professional activity, several continents, and multiple genres, including ethnographic photography and film, advertising, mixed media assemblages incorporating painting, photographs and found objects, often in collaboration with  visual artists, and every sort of photojournalism. In spite of the range of styles  and places in which he has worked, the core of his body of work is his street photography from Mexico City. García has not only defined himself unequivocally— “I am a street photographer”—he has posited street photography as central to the medium itself, stating “the world is photography is the street, for it is there that one finds the element essential for good photographs: the human factor.” This exhibition focuses on his street photography, raw, socially engaged, and (at least seemingly) spontaneous, a body of work that subtly but significantly revises the norms of the genre, adapting it for a different class position and a different experience of modernity.

In his essay on the painter Constanin Guys, Charles Baudelaire celebrated the experiences of the strolling, urban dandy—the flâneur—as the archetype of a certain type of modern subjectivity: detached, observant, mobile, and forever curious. For this inquiring, attentive pedestrian, the city’s crowds, the ever-changing theatricality of the street provides an incomparable titillation, a series of nearly physical thrills.  Baudelaire wrote that for the flâneur, “the crowd is his element, as the air is that of birds and water of fishes.“ Street photography, with its aim of fixing fleeting moments of urban life, is intimately linked to the sort of modern subjectivity that Baudelaire celebrated. Thinkers seeking to theorize this practice repeated evoke the flâneur as a model. Baudelaire’s flâneur, though sometimes taken as a universal model, nonetheless carries a specificity of culture, history, and social class. García rewrites the tropes of the genre from the perspective of the urban poor. Rather than photographing from the perspective of a flâneur, García shoots from viewpoint of the scrambling lumpenproletariat, and in doing so not only reconfigures the genre of street photography, but also rewrites the politics, subjectivity and the experience of modernity that it embodies to suit the cultural specific experiences of the pedestrian on the streets of the Mexican Capital.

El fotógrafo mexicano Héctor García tiene una larga y variada trayectoria que incorpora más de medio siglo de actividades fotográficas en varios continentes y en múltiples géneros, entre ellos la fotografía y el cine etnológicos, la publicidad y los collages multimedia con pintura, fotografías y objetos encontrados, muchas veces realizados en colaboración con artistas visuales, así como todo tipo de fotoperiodismo. A pesar de ese abanico de estilos y lugares en que ha trabajado, la esencia de su obra es su fotografía callejera de la ciudad de México. García no solamente se autodefine como “fotógrafo callejero”, también propone que la calle tiene un papel central para el medio: “el mundo del fotógrafo está en la calle… allí está el elemento esencial para lograr buenas fotografías: el aspecto humano.”

Esa exposición se enfoca en su fotografía callejera, cruda, con compromiso social y (aparentemente) espontánea, un cuerpo de trabajo que de manera apenas perceptible revisa las normas del género, adaptándolas a otra posición de clase y otra experiencia de la modernidad.  En su ensayo sobre el pintor Constantin Guys, Charles Baudelaire celebraba las caminatas de un fifí urbano —el flâneur — como arquetipo de cierto tipo de subjetividad moderna: imparcial, observante, móvil y siempre curiosa. Para este peatón curioso y atento, la muchedumbre urbana y los cambios teatrales de la calle ofrecen una emoción incomparable, una serie de estímulos casi corporales. Baulelaire escribió del flâneur que “la muchedumbre es su elemento, como el aire para las aves y el agua para los peces.” La fotografía callejera, con su fin de fijar momentos fugaces de la vida urbana, está íntimamente conectada con esa subjetividad que celebrara Baudelaire. Los pensadores que intentan teorizar el género de fotografía callejera regresan al modelo del flâneur una y otra vez. A pesar de ello, el flâneur de Baudelaire es muy específico en términos de cultura, historia y clase social, y no sirve como modelo universal. García reformula los tropos del género desde el punto de vista del pobre urbano. En vez de fotografiar como flâneur, capta sus fotos desde la perspectiva del lumpen-proletario, y al hacerlo no sólo reconfigura el género de la fotografía callejera, sino también la política, la subjetividad y la experiencia de la modernidad que ésta representa para hacerlas cuadrar con las experiencias culturales de quien camina por las calles de México.

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